Así me tenías pillado. Así fue cómo arrastré, casi inconscientemente, a Jordi para que se tendiera sobre mi cuerpo, boca arriba igual que yo. En la gasolinera que se encuentra en la carretera de La Seu nos tropezamos. Venga, cuéntame los planes que tienes –solicitó el pequeño son muchas ganas. Suspiraba Jordi y yo gemía sobre sus oídos, lamía sus lóbulos y me concentraba en encontrar la armonía del ritmo, el acople perfecto. Sólo faltaba el permiso materno. |