¿Pero dónde está? Ah, aquí está. ¡Dios mío!, ¿Qué voy a hacer? ¿Dónde está mi revólver? Lo tenía aquí en la caja fuerte. No puede ser, que ya no esté, si después con. sus labios de cereza me comía la polla como una posesa, succionando, lamiendo, chupando, con esa lengua que tan cachondo me ponía. ¿Pero qué he hecho? Anoche estaba preciosa con ese vestido negro corto, tan ceñido, si ropa interior, con aquellos zapatos de tacón también negros. Si luego, su prieto culo fue el cobijo de mi polla hasta que de nuevo se vino enterándose todo el vecindario. |