No, no, no puede ser. ¡Dios mío!, ¿Qué coño voy a hacer? Joder, ¿Dónde está mi revólver? Lo tenía aquí en la caja fuerte. ¿Cómo coño me ha podido pasar esto? No puede ser, no puede ser, no puede ser que Gabi está muerta. ¿Pero donde coño está? Ah, aquí está. ¡Cómo voy a salir de esta! Nadie va creer que yo no tengo nada que ver, que no la he matado. Si después de desnudarse a la luz de la luna su figura relucía perfectamente, eses pechos grandes, cintura fina, piernas largas, el pelo negro y largo, sus ojos de gata. |