ssi – decía Ingrid. Dos ametralladoras automáticas en sus piernas, debajo de sus rodillas habían dos pistolas pequeñas. nadie puede darle lo que se merece, tu te mientes a ti mismo pensando que puedes, pero yo si que sé que no puedo, pero puedo darle lo que tu le has negado, la verdad, el derecho a elegir, libertad, cosas que le negaste – decía Saintblood. si, ¿tu? – decía Enrique. Bajo su abrigo blindado había una escopeta recortada con el cargador ampliado y varias armas automáticas en fundas cosidas en el abrigo. En cuanto Trinchera se fue, Ingrid miró a Enrique y le preguntó. |