¿Seguimos?, me preguntó. Nada sofisticado, apenas un jeans bordado, unas sandalias con algo de tacón, y una musculosa blanca que llevaba impreso en la delantera la palabra sexy en relieve y con brillitos, sencilla pero bonita. Las apretujó tan fuerte que me hacía doler, pero me gustaba… más me excitaba… mis pezones erguidos parecían explotar dentro de ella. No sé el rato que estuvimos estado hablando, pero a la hora de hablar de hombres el tiempo siempre es poco, ja ja. Me sorprendió tomándome por la cintura acercándome casi bruscamente a él robándome un beso que no dudé en corresponder. Estás tardando demasiado. |