Que guapo era. La verdad es que te introducían dentro de la plataforma de tal manera que casi no te tocaban los pies al suelo, y de igual manera bajabas en la parada donde habitualmente se hacían los trasbordos que era la Plaza Cataluña. Habían trascurrido tantos días que ya se me había olvidado el incidente, así que un día normal y corriente me dispuse a subir al metro con la avalancha habitual de todos los días y a la que se pone en marcha el tren empiezo a notar detrás de mí esa presión que no era lo normal de otros días, y noto algo que va creciendo y endureciéndome, yo inmóvil como un estatua, mi corazón se aceleraba y mi nerviosismo era cada vez mayor. Me agache y empecé a recordar como me la habían chupado, y así empecé a lamer ese cucurucho de fresa con nata que el destino me había puesto en mi boca, y chupa que te chupa, esa sensación era tan placentera tanto para el como para mí, ya que lo note por los movimientos de cadera que iban acompañando la follada de boca que me estaban haciendo. Vamos Jaume te noto nervioso, es que no te gusto. El metro poco a poco fue bajando la gente y el espacio era cada vez más holgado, así que me arme de valor y me di media vuelta para enfrentarme cara a cara con mi hombre desconocido. |