Sin embargo lo que leí fue. Hacerlo yo lo creía ineducado, ya que no podía corresponder de la misma forma, al no poseer una cam, ni un cuerpo tan sublime como el suyo. Sin embargo lo que leí fue. Gordezuelos, húmedos, quemantes. No sé si era la belleza de la escultura, el desnudo de la estatua o que comenzaba ya a notar mi tendencia homosexual, la que hacían saltar las terminaciones nerviosas que circundaban mis genitales, pero cada que vez que miraba esa página mi pene elevaba su tamaño. Creo que mi admirado pensó poder meterlo en el mío porque entusiasmado leí la plasmación de su deseo. |