Espera – le dije a Nuri, apartando con cuidado sus labios de mi polla. Pero, eso sí, había una cosa que sí estaba bien de trabajar en las zonas de marcha: las chavalas. ¡PERO, NATALIA! ¿QUÉ COÑO HACES?Mientras gritaba, Nuri trató de apartar a su amiga de mi juguetito, pero Jamona se resistió, no permitiendo que mi polla escapara de entre sus labios. Ya veo. Comencé a aplicarle entonces todos mis años de experiencia en materia sexual, masturbando a la preciosa chica mientras ella no dejaba de comerme la polla. Los viernes por la noche acudo puntualmente a la zona de marcha, directamente a la puerta del garito o discoteca cuyo nombre he recibido antes por sms. |