Como me tratan como si fuera una maquina de generar dinero, me organizan mi vida, cuando debo conceder entrevistas, a quien se las concedo, a que cenas, fiestas y actos debo asistir. Fernando me ganaba en la batalla de la seducción sin querer me estaba poniendo cachondo, en mis entrepiernas mi verga latía tan solo con la presencia de ese hombre que sin saber porque me sacaba de mis casillas y todos mis parámetros hasta hoy perfectamente controlados se iban a la mierda. No podrías comprender la magnitud de la movida que hay orquestada a mi rededor, soy como un fondo de inversión que cuidan y manejan con esmero, yo a cambio de vivir en este lujoso penthouse debo acatar las normas que me imponen. Lo hice concienzudamente, no podía permitirme el lujo de fallar, mi entrevista debía ser impecable y meter algún aguijón en ella para vengarme de ese hombre tan deshonesto conmigo. Quizás en esas horas de conversación podía encontrar mi venganza, el no había sido honesto conmigo y aquello me malhumoraba. Para colmo de males ellos deciden con quien debo casarme, han invertido mucho dinero en mi y ahora han decidido que tengo que casarme, al menos de cara a la galería quieren una boda. |