D me habla de vez en cuando, que tal el día, como te sientes… Pese a tener una fe ciega en El, sentía un nudo en el estomago y los nervios empezaban a consumirme. No pude evitar quedarme dormida con la cabeza apoyada en el cristal. Se iban cambiando, las pollas que pasaron por mi cada vez eran diferentes, mas gruesas o finas y de diferentes longitudes. Llevo medias de liga y zapatos de tacón pero salgo de casa sin ropa interior. Mientras caminaba hacia mi casa me sentí mas puta que nunca, pero es que yo siempre he sido una puta feliz. La cremallera del vestido bajo por mi espalda hasta el culo y con delicadeza me fueron quitando la poca ropa que cubría mi cuerpo. |