– levanté la cara, empapada en lágrimas, y me lancé a su entrepierna, buscándole el cierre del pantalón. Podía librarme de él si lo quería, me bastaba con cambiar de sueño… pero no lo hacía – Tú conoces las reglas de mi juego. Cuando me puse la camiseta de dormir, vi que mis bragas estaban mojadas… no recordaba haberme puesto cachonda… pero al parecer, mi cuerpo sí lo recordaba. Le sostuve la mirada… en aquél momento, no me importó que podía atravesarme la cabeza desde la barbilla hasta el cerebro sólo con mover la muñeca… me moría de deseo por él, y estuve a punto de suplicarle que me matara si ese era su gusto… pero en lugar de eso, bajó muy despacio la garra hasta el cuello de mi camiseta, y descendió. La chica echó a correr desesperada y el tipo del jersey a rayas intentó lanzarse en su persecución, pero le detuve de una voz:¡Espera! – no sabía por qué… pero tenía que satisfacer mi curiosidad – Eres… eres él, ¿verdad? – pregunté, bajando de un salto, flotando en el aire – Tú eres… Freddy Krueger. Y se empezó a decir que el espíritu de Freddy podía entrar en los sueños de cualquier persona que quisiera, y matarla mientras dormía. |