Me llevarás hacia adentro y pediré un cuarto. Pediremos la cuenta y al salir me darás la mano. Entonces te tome del brazo y te diga: Haz el amor conmigo. Toqué tu cuerpo entero, tus caderas tan lejanas de los dedos de tus pies y, entre unas y otros, ningún ángulo, solo curvas interminables. Si, me desvestiste, con cierta prisa y yo te dejé hacer y, sentado en la orilla de la cama, casi muero cuando volviste a agarrar mi verga, y con suavidad, comenzaste a pasar tu mano por todo su extensión. Y luego preguntaste:¿Repetimos?Y yo te pregunto:¿No quieres?. |