Compruébalo. Sí señor. Mientras hablaba mi mano iba bajando hacia su culo, la falda era suave y con algo de vuelo. No recuerdo donde tenía yo mis manos, pero si retengo en la memoria las suyas en mi culo, apretándome contra su boca, follándosela ella sola y mis gritos de auténtico y absoluto placer. Eso es lo único que quieres eh puta en celo. Era la primera vez que la veía. |