Por las mañanas o después de volver de la playa me masturbaba como una loca en la ducha imaginándome acompañada por alguno de aquellos jóvenes y no tan jóvenes que exhibían sus desnudas entrepiernas. Tras pasear un rato por la orilla de la playa llegamos a una de las esquinas y nos decidimos por un pequeño hueco libre donde nos tumbamos y empezamos a disfrutar de los rayos del sol. Llénamelo de leche. Estuvimos jugando un buen rato echándonos agua y Jorge me hizo alguna inocente aguadilla. Así pues llevaba una media hora tomando el sol cuando al abrir los ojos y levantarme ví a treinta metros de mí a una pareja besándose de forma sensual. Apoyé mi mano en el muslo de Jorge el cual brincó del susto que se pegó. |