No pasa nada. Estaba triste, confundida, porque nunca lo había visto así, con esos gestos, con esa calentura. No quiero que andes sola por esas colinas, sin un hombre que te proteja. Me encabrona que no hagas eso conmigo. ¿Cómo la mire?Con lascivia, con gusto, como si fuese un plato exquisito que vas a degustar. De repente, me envolvió un sentimiento de envidia, pero de placer al mismo tiempo. |