Hasta pensé que quizás me lo había roto. No pude menos que esbozar una sonrisa y agradecerle el piropo. Mi cuerpo cubierto con una bata de seda blanca haciendo juego con las pantuflas mañaneras…Lo dirigí a donde el PC y una vez allí señalándole la silla giratoria lo invité a sentarse. Sólo su torso estaba desnudo. Asentí con la cabeza, no tenía muchas ganas de hablar. Nos reincorporamos y nos besamos como sellando la pasión encontrada. |