Pero tienes que comprender. Cuatro bocas, chupando, lamiendo, mordiendo, cada una con una lengua de fuego, llegando a puntos imposibles de alcanzar. Tenía que hacer acopio urgente de provisiones. Se tocó los pechos y descubrió, sorprendida, que aún tenía los pezones duros. Pero tenía que admitir que existía algún tipo de comunicación. Un pensamiento vagamente coherente, mientras aullaba como un animal entre espasmo y espasmo. |