Ahora no la vuelvas a cerrar. Vaya y bien poco que tardaste en correrte como una guarra, me llenaste la mano de tus jugos. Ella mientras terminaba de hablar me cogió la mano, yo se la tomé y se la acaricié escuchándola. Que su pasión era la normal de la juventud y que se apagó muy pronto. Mira Sue, eres bella, excitante, femenina y… acercándome al oído le susurré… esta noche vas a ser la más zorra y te vas a sentir la mayor de las putas. Ella permanecía en silencio salvo algunos gemidos. |