Lo que quieras. He controlado mis deseos y mis fantasías y tú, en diez minutos, has sabido sacarlas a flote. Sus dedos estrujaban sus pezones si piedad. Me agaché apartando su mano del tanga y llevándola a que acompañara a la otra sobre sus pechos. Me moría de ganas por ver esos muslos y se lo dije. El grito debió de escucharse en toda la planta del hotel y tal como se la metí entera se la saqué. |