Si esto funciona como piensa Hugo, el lunes que Sara vuelva a la oficina podrá zafarse del yugo que la oprime. Por fin su respiración se hizo más agitada, sus movimientos fueron más enérgicos y abundantes, hasta que por fin escupió un líquido viscoso y caliente, con un sabor salado que tanto echaba de menos. Suéltame Sara, y esto no pasará a mayores – le dije fingiendo terror en mi miradaNada de eso, zorra maldita – me gritó. Ahora, paradójicamente, sonrío más y soy más humana. Una fuerte nalgada sacudió mi trasero. has hecho. |