Las dos pollas entraban y salían cada vez más rápido y los besos no escaseaban. Aquello era divertido y lo pensaba disfrutar. En aquel momento, dejé de pensar. Dijo mi madre dándome un beso en la mejilla. Mi padre se sentó en el suelo y usó mi culo de almohada. Mi madre no paraba de gemir y se movía al mismo ritmo que yo. |