Y ese fue un MUY, GRAN ERROR. Me quede petrificada al oír tal alarido. Luego me tiro en el piso para luego regalarme una buena lluvia dorada, la cual esperaba con mi boca abierta, sacando la lengua, tratando de tragar lo más posible. Me colocaron dos vibradores. Fui llevada a mi nueva habitación, a mi nuevo hogar. Vamos a ver si es cierto. |