Lo malo es que ella estaba casada con Joaquín, un buen hombre de la edad exacta de mi madre, tenían una buena relación aunque parecía más bien amistad. Me fui a casa, mi madre llegó unas horas más tarde, serian las 5 de la mañana, dormí tranquilamente pensando en lo sucedido, realmente no sabía de que iba esto pero ella parecía sentir por mi cierta atracción. Abrió la puerta, estaba perfecta, ni ojeras ni nada, con una sonrisa de anuncio me dijo:bueno entra, que tenemos mucho que hacer… eso me sonó un poco extraño. Cogí dinero y me fui a la discoteca, allí estaban ya todos bebiendo y bailando. Yo estaba estudiando lo mismo en lo que ella trabajaba, por lo que si de por sí podíamos hablar durante horas, eso aumentaba el tiempo. Ella se fue de nuevo con mi madre y sus amigas y yo al cuarto de baño a ducharme y demás, aun sentía sus manos en mis hombros, eran muy suaves y delicadas, además de calentarme como lo hicieron. |