Han sido muchas las sesiones de sexo desenfrenado, hasta llegar a un orgasmo ocultado, desde nuestra atalaya encubierta, para no ser escuchados y desbordar nuestras sensaciones con teclas que eran devueltas con más ardor desde el otro lado de la línea. Y ese juego, nos hacía libres… vivos y especiales. Todo lo que mi cuerpo quería revelar tan cargado desde dentro, se expresaba con sumo descaro cuando tú llegabas cada madrugada… en aquellos mensajes exclusivos, eróticos y tan penetrantes. Aquel que dormía a mi lado eras tú, aunque no lo fueras realmente y aquella que cada noche abrazabas en tu cama, también era yo… en tus pensamientos, la que te devolvía siempre la misma energía y la misma exaltación que tú me entregabas. cambio nosotros hemos hecho de cada uno de nuestras conversaciones fogosas, la mayor de las pasiones… las mejores aventuras soñadas. No quiero que sufras por esto, ni interpretes en mis palabras la duda, la confusión, la desilusión de ese encuentro soñado por ambos, pero creo, amado mío, que mis visiones de ti quieren seguir estando en esa ventana que nos ha unido todas y cada una de estas noches mágicas… eternamente conectados. |