Anda hijo, ven, acércate. Rubia y de ojos azules, mi madre tenía algunas arrugas apenas visibles que la hacían más atractiva a mis ojos. ¡Qué delicia!Los dos estaban agachados para mí, dándome el mejor placer de mi vida. Cuando fui capaz de hacerlo solo, mi padre volvió a jugar con mi culo. Ni se me pasó por la cabeza que iba a tener sexo con mi madre pero, si seguía espiando, seguro que conseguía aprender mucho. Cuando el placer se hizo menos intenso, bombeé de nuevo un poco más. |