El mutuo olor nos envolvía. Después, la tiró a un costado. un poco más alta que yo, que mido 1,72. Soy profesora de aeróbic y doy clases en el ultimo turno, así que cuando termino, soy la que cierra el gimnasio. Me quedé desnuda, con las piernas bien abiertas, esperando. Aún llorando, nos comimos las bocas a besos, lengua a lengua, abrazadas y tiritando de los nervios. |