El tema es que no sé porque aquello me dio morbo. Os contaré una historia que me sucedió una madrugada volviendo a casa. El tema es que no sé porque aquello me dio morbo. Decidí dejar a mis amigos de borrachera y volverme a casa, serían las dos de la madrugada. Según me acercaba intuí un posible orgasmo, porque el balanceo de atrás a adelante era cada vez mayor, llegando incluso a apoyarse en el claxon del volante, que sonó de forma estruendosa un par de veces. Desde esa posición, unos 50 metros, veía a la chica moviéndose cada vez más, (vaya alegría que le está dando quien sea el afortunado, pensé). |