Esta bien, piénsatelo durante un par de días ¿vale? Yo aceptaré lo que decidas – dijo acercándose a mí, me abrazó, acercó sus labios a los míos y mientras me besaba ambos descendimos hasta tumbarnos en la cama de nuevo. Ambas iréis vestida muy sexys, así que te he traído este vestido – me tendió una bolsa que había llevado todo el rato en la mano – Obviamente llevaré condones a mansalva, y todo lo demás, lo que suceda en ese lugar, lo iremos improvisando poco a poco ¿no? ¿Te parece bien?Sí – le respondí – es tu fantasía y como siempre debe ser lo más fiel posible a la idea que tienes, como siempre hemos hecho. Acepté, retirándome de ella. Sí, gracias cielo. Pasad, chicos. Ante aquella confesión no sabía que hacer, aunque tenía claro que Barbara era mi amiga por encima de todo y que no podía negar que aquella experiencia había sido una de las mejores de mi vida y que haberla compartido con ella era lo mejor que podía pasarme. |