No hablaban de nada, a pesar de todos los intentos del muchacho. La bolsa de piel era el escroto y adentro estaban los testículos, recordó. le pertenezco en cuerpo, mente y alma. Con una mano atendía el teléfono celular y con la otra le mesaba los cabellos a Rei. Usando su verga como un arado recorrió la raja de la muchacha, su surco de carne. La segunda vez fue cuando le cayo encima. |