Sin dolor, abandoné el mundo. La veía de nuevo en los lavabos, llorando entre los brazos de una compañera… pero esa compañera empezaba a cambiar. Quiero quedarme contigo. ¿Estoy despierta…? – susurré. Desde que le había dejado su novia, casi seis meses atrás, no se había comido una mala rosca y se aliviaba solo… no era de extrañar que tuviera esos sueños… Tío, voy a romper el pijama con ésta erección…, se dijo, aún en sueños, mientras miraba a la chica, a través de su ventana, que se desnudaba en la casa vecina. Durante todo el día estuve pensando en aquello. |